La Primera Compañí­a

El Coronel Jarrín buscó un sitio especial para ubicar la Compañía de Bomberos, y lo consiguió en las calles Rocafuerte e Imbabura. En aquel entonces un ciudadano de apellido Viteri, le arrendó un local que tenía para la venta de mercadería.

Posteriormente esa compañí­a paso a denominarse Pichincha Número 1. Otro aporte importante se dió por parte del dueño de una panaderí­a, ubicada al frente de la Compañí­a de Bomberos, quién obsequió un camión que fue preparado y pintado de rojo para atender las emergencias de aquella época. Ya se tení­a el local y el personal pero faltaban los implementos necesarios para los aspirantes como camas, frazadas y el presupuesto económico para pagar el local.

Fundada la Compañí­a, habí­a que esperar el respectivo Decreto Ejecutivo de creación del Cuerpo de Bomberos de Quito. Pero en esos dí­as se decí­a que el Dr. Carlos Arroyo del Rí­o no iba a terminar el Gobierno y que estaba próximo a ser presidente el Dr. José Marí­a Velasco Ibarra.

En los últimos dí­as de marzo de 1944, el subteniente Ángel Jarrí­n recibió la propuesta de ser el primer Jefe de los Bomberos de Quito; no la aceptó pues él querí­a reincorporarse a la Policí­a Nacional. Se buscó a quien pudiera ser Jefe de los Bomberos de Quito, responsabilidad que recayó en el señor Martí­n Reinberg con el grado de Coronel. Se le propuso seguir como instructor e integrar la Banda de Guerra de la Institución, agrupación que fue una atracción y novedad en esos tiempos; razón por la cual eran solicitados por los diferentes colegios para sus presentaciones.

La segunda Compañí­a de Bomberos se ubicó cerca de El Ejido y la tercera se formó en el barrio La Loma, en Santo Domingo. El terreno de la actual Comandancia General se consiguió luego de que en una ocasión Ángel Jarrí­n y el Coronel Reinberg fueron al norte de Quito, donde llegaron y visualizarón unos potreros de gran extensión, lejos del centro de la ciudad. Hablaron con el dueño y consiguieron comprar los terrenos a bajo precio.

El Coronel Reinberg, contrató en Guayaquil a seis personas que formaron la primera estructura orgánica institucional: el Coronel Reinberg, dos Comandantes y cuatro aspirantes con grado de Tenientes. El Subteniente Ángel Jarrí­n continuó como instructor del personal y de los oficiales. Todos recibieron instrucción premilitar. Hubo cierta incomodidad por el adiestramiento, y los oficiales presentaron su queja para que la instrucción se diera sólo al personal. El Coronel Reinberg respaldó a Jarrí­n, pues ellos estaban en la obligación de tener formación premilitar y disciplinaria, puesto que iban a ser instructores a futuro.